Buenas y bonitas noches Amigos Lectores!
Esta semana ha sido muy relajada la verdad, el lunes por la mañana estuve por Madrid averiguando unas cosas con una amiga, dando un paseo por sol, desayunando en Starbucks, y por la tarde al pueblo, a pasar un par de días en familia. Decidí volver el miércoles por la tarde, ya que el jueves tenía que acercarme al Parque del Retiro.
La semana pasada hablé sobre mi familia, y os hablé sobre que estábamos pasando unos momentos un poco difíciles. Los que me seguís en instagram sabéis de que hablo, mas o menos.
Hace 6 años, el 22 de Febrero se convirtió en un día terrible para mi familia, y para muchas otras. Al vivir tan lejos, a una le llegan las noticias con mucho retraso, y aunque quiera, y aunque lo necesite, no puede estar al lado de su gente, ayudando, apoyando o llorando. La distancia lo complica todo, sobre todo en esos casos cuando mas necesitas estar junto a esas personas. Pues bien, esa maldita distancia no dejó que me enterase de lo que había pasado hasta el día siguiente, el 23 de febrero de 2012.
Recuerdo que la noche anterior había discutido con mamá porque yo no había hecho cosas en casa. A la mañana siguiente, he de comentar que por esas fechas estaba en casa mi abuelo de visita, mi abuelo quería salir a caminar por el barrio, ir al ayuntamiento a por una revista, y aún sin conocer el barrio, no me dejó ir con él, así yo hacía las cosas de casa y no volvía a discutir con mamá.
Él se fue, y yo decidí empezar por los baños. Eché producto en los 2 baños, me puse los guantes, y empecé, no llevaría ni 5 minutos cuando sonó el teléfono de casa. Al ver el número, me quité los guantes corriendo y atendí, una llamada desde Argentina siempre es importante, pero yo no sabía todavía que esa llamada iba a cambiarme la vida.
Recuerdo que atendí corriendo, y recuerdo oír una voz rota, cansada y muy dolida diciendo "Hola Flor, soy papá", y recuerdo que acto seguido empezó a llorar, y yo con él. Papá me contó que la mañana anterior, el 22 de febrero, había ocurrido un accidente en la estación de tren de Once, y que mi tío Coqui iba en ese tren. Me cuenta que al principio no lo sabían, que se pasaron el día buscándolo por todas partes, la desesperación de no saber nada. Él hablaba y yo no daba crédito a lo que escuchaba, y no era capaz de parar de llorar.
Después de esa terrible llamada intenté calmarme, y ya que había echado producto en ambos baños, termine de limpiar entre lagrimas, dolor y rabia, rabia por esa puta distancia.
Recuerdo también que después quise llamar a mama que estaba trabajando y no no cogía, llame a Gon, el marido de mamá, me consiguió calmar un poco, y acto seguido llamé a mi chico. Como el trabaja de noche, y estaba durmiendo, llamé a su casa, intentando no llorar cuando hablara con mi suegra, pero no fui capaz, al oír su voz empecé a llorar de nuevo. ella había oído en las noticias la terrible tragedia en aquella estación y no le fue difícil saber lo que me pasaba. Me calmé bastante hablando con ella mientras iba corriendo a despertar a Ángel, el pobrecillo se despertó oyéndome llorar mientras su madre le explicaba lo que había pasado. Sólo él es capaz de calmarme en mis peores momentos y conseguir que vuelva a pensar con claridad, hasta que me preguntó por mi abuelo, y me acordé de que había salido solo y me volvió el miedo a que se perdiera. Después de una larga charla, volví a intentar llamar a mi madre, ahora mucho más calmada.
Pero como es de esperar, cuando me cogió el teléfono, yo volvía a estar llorando mientras intentaba explicarle lo que había pasado, y recuerdo que mientras intentaba consolarme, ella también lloraba,, y yo volví a olvidarme de mi pobre abuelo perdido por las calles de Torrejón.
Ya mas tranquila de verdad, llamé a mis abuelos, nunca los había escuchado así, a mi tío Facu no fui capaz de entenderle ni una sola palabra, y yo a 12000 kilómetros de distancia...
Al rato, intentando calmarme de nuevo de esa llamada, del dolor de todo lo que estaba pasando, de la distancia que me estaba matando más que nunca, se abre la puerta de casa, y aparece mamá, su jefa, y amiga de la familia, la había mandado a casa en cuanto se enteró, y me acuerdo de ese abrazo infinito, de como llorábamos, por un momento sentí que esa distancia se acortaba, ya no estaba sola. Cuando por fin nos recompusimos, mamá notó la falta mas obvia en casa, la del abuelo, a lo que volví a echarme a llorar pero exageradisimamente, por suerte, mientras yo intentaba explicarle a mamá donde había ido el abuelo, él llamo al timbre,
Esa tarde también llamé a Nico, mi hermano, que en esos entonces tenía 12 años, la llamada mas dura de mi vida, escuchar a tu hermano pequeño llorar tan desconsoladamente y no poder estar ahí para abrazarle con todas tus fuerzas, creo que es el momento en el que mas me dolió esta jodida distancia.
A 6 años de ese día, mi familia sigue sufriendo, luchando junto con el resto de familias para que se haga justicia, y yo sigo aquí, en la distancia, no he podido ir ni 1 vez desde entonces.
Hace uno par de años, al fin incineraron a mi tío, y mis abuelos decidieron que querían repartir sus cenizas por los sitios en los que él había estado. Uno de sus mejores amigos era el encargado de repartir parte por Madrid, y traía aquel sobre para mí, para que yo me despidiese. Haciendo honor a aquella vez muchos años atrás en la que Coqui vino a Madrid, y vino a buscarme a casa con una amiga y pasamos una de las mejores tardes de mi vida en el Parque del Retiro, allí decidí llevarlo.
Ese día se me hizo todo real, la distancia se acortó de tal manera por unos instantes, y el dolor se intensificó tanto que se volvió insoportable. Aquel día me di cuenta de que hasta ese momento, la distancia había evitado que todo lo que había pasado fuera real para mí.
Antes buscaba algún sitio tranquilo en el Parque para dejar la vela cada 22 de febrero, ahora tengo un punto fijo, un punto de conexión entre mi familia y yo, un sitio donde la distancia se acorta y soy plenamente consciente de la triste realidad.
Como ya sabéis, este verano viene mi padre a presentarme a mi hermana la pequeña, e iremos a ese sitio, y la distancia será menor todavía, por lo menos en lo que a la mente y al corazón se refiere,
Se que es una historia muy triste la que he contado esta semana, pero es algo que a día de hoy duele a rabiar, y lo que lo hace tan doloroso es justamente la distancia...
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Buenas Noches y Feliz Semana Amigos Lectores!!
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