Buenas tardes y feliz domingo amigos lectores! ¿Cómo estáis?
Yo, como prometí la semana pasada, os voy a hablar de mis 2 meses de baja. Tenia la entrada preparada, pero no me terminaba de convencer, así que, vamos a escribirla sobre la marcha, y a ver que sale.
Empecemos poniéndonos en situación. A mediados de 2015 o así, me puse el DIU, y admito que es lo peor que pude hacer en mi vida. Aunque al principio solo era por el dolor. Con el tiempo, fue a peor. En los dos últimos años, las reglas me duraban cada vez más, sangraba cada vez más, y me dolía de una forma insoportable, hasta el punto de que en el último año intenté quitármelo, pero mi ginecóloga no quiso, las reglas me duraban entre 10 y 15 días, había días que no podía ni levantarme de la cama del dolor.
Al volver de vacaciones, fui a trabajar un día, esa madrugada me desperté con un dolor horrible, no era capaz de levantarme de la cama, estaba en casa con mi novio. Llamamos a una de mis compañeras de piso, que es auxiliar de enfermería a ver si tenía algo para el dolor, y me dijo que no, y a él le dijo que como si me tenia que llevar de los pelos y en pijama, pero que me llevase a urgencias.
Pasé todo el día entre pruebas, me quitaron el DIU, sin que supiesen que tenía y me dejaron ingresada. Esto fue un miércoles. Tenía unas décimas de fiebre que iban subiendo a ratos, mucho dolor... Por el día se quedaba mi madre y por la noche venía mi novio a quedarse a dormir.
El viernes me dijeron los médicos, que creían que tenía una pequeña infección al rededor del ovario, por lo cual, me iban a llevar al quirófano. Me iban a hacer una laparoscopia, para limpiar la infección y ver que encontraban. me dijeron también que tardarían unos 30 o 40 minutos. A todo esto, mi chico había pasado mala noche, y estaba en las urgencias del hospital.
Me bajaron a última hora de la tarde. Cuando me desperté en la urpa, eran mas de las 11 de la noche. Yo estaba demasiado dolorida, con demasiados medicamentos y no entendía nada. Recuerdo ver a mis padres, recuerdo a la médica hablar, pero no era consciente para saber que decían. Solo escuché 3 cosas. La primera fue que me iba a quedar ahí toda la noche; la segunda, como le decían a mis padres que volviesen sobre las 9 de la mañana del día siguiente, y la tercera, que fue la que persiguió mis sueños durante toda la noche, que me habían tenido que extirpar ambas trompas,
Pasé una noche entre sueños raros, dolor y sin entender que pasaba.
A la mañana siguiente, seguía allí, nadie avisaba a mis padres de que pasaran a verme, a eso de las 11 de la mañana me subieron a planta, sin avisar a mis padres. Fue la enfermera de planta la que me pidió el número y llamó.
Ese día me enteré que mi novio también estaba ingresado. Mi madre me contó que al parecer en el quirófano, vieron que la infección era mucho mas grande de lo que creían. Llegaba hasta los intestinos, Un par de días mas y podría haber agujereado los intestinos, y habría sido mucho peor. Pero bueno, las trompas si que estaban agujereadas y me las quitaron.
No creo que sea capaz de explicar como pude sentirme en ese momento, entre tener que dar gracias porque no hubiese sido peor, y a la vez viendo como mi mundo se venía abajo.
A mi novio le dieron el alta el lunes, y yo seguí ingresada hasta el miércoles.
Dos largos meses de baja sin apenas poder moverme al principio por el dolor, sin casi salir, todo el día en casa dándole vueltas a la cabeza.
Es verdad que podría haber sido peor, por lo menos conservo los ovarios y el útero, pero ya no puedo quedarme embarazada de forma natural. Puedo hacerlo por fecundación in vitro, pero aún así me afecta bastante todo esto.
No es fácil estar en esta situación, por momentos siento que el mundo se me viene encima, no entiendo por qué me ha pasado esto. La mayor parte del tiempo intento no pensarlo. Sé que evitar no es la solución, pero a veces es más fácil que sentirme así. La gente intenta quitarle importancia, y sé que tienen razón, pero eso no hace que me sienta mejor. Siento un vacío que no había sentido nunca, y aunque intente no pensar en ello, no es fácil. Todavía me duele un poco la tripa de vez en cuando por la operación, me dijeron que era normal, tuvieron que raspar por dentro para quitar toda la infección, y cada vez que me duele la tripa, me duele el alma. El dolor es como un ancla a la realidad que no deja que me olvide de lo que está pasando.
No hay mucho más que pueda decir, Solo que doy gracias porque no fuese peor, aunque a veces la situación me supere,
Gracias, como siempre, por seguir aquí, por leerme.
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Espero leeros pronto y que paséis una feliz semana.
Hasta la semana que viene amigos lectores!
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