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domingo, 17 de mayo de 2020

Otra semana más...

¡Buenas tardes amigos lectores! ¿Qué tal estáis?  Yo físicamente estoy bastante mejor, anímicamente voy en decadencia.
Estoy en un momento en que todo me sienta mal, tengo la necesidad de pasar mucho más tiempo sola que de costumbre, necesito evadirme un poco del mundo, dejar de pensar en la situación, dejar de pensar en las ganas de ver a mi familia, a mis amigos. La presión en el pecho aumenta cada día, igual que mi mal humor. Mi nivel de concentración es completamente nulo. Todas las semanas digo que voy a ir escribiendo entre semana, preparar los temas de los que tenía pensado hablar, que voy a leer para el proyecto que tenía con mi amiga, aunque ahora esté algo parado, acabarme un libro que estaba leyendo y que es el final de una trilogía que me tiene super enganchada. Y aquí sigo, como cada semana, escribiendo el domingo a las cuatro de la tarde, con un café, sin haber comido todavía.
Llevo casi una hora sentada, pero me distraigo con nada, cada vez que alguien me habla por whatsapp, acabo parando a contestar; puse música para concentrarme mejor y acabo cantando en vez de escribir, me paso el día sin hacer mucho que digamos, la cabeza no me da para más últimamente.
Esta semana han pasado dos cosas importantes a nivel personal, y ambas el mismo día, el miércoles 13. Lo primero es que se cumplieron 19 años de uno de los mejores días de mi vida, el que mi madre, su marido y yo nos vinimos a vivir a Madrid, un hermoso recuerdo. Pero es que además se cumplían 6 años de uno de los peores días de mi vida, el día que dormimos a Diésel, 
Diésel fue un perro que acogimos con mi ex solo unos pocos meses antes. Lo encontró en la calle, el pobre estaba destrozado, en los huesos, deshidratado... Lo acogimos, lo cuidamos, lo operamos e intentamos todo lo posible, pero volvió a empeorar. Por lo menos sus últimos meses los pasó feliz, y eso me consuela, pero tomar esa decisión y estar con el hasta el final es una de las cosas más difíciles que hecho en mi vida. 
Durante la semana, y sobre todo ese día, he estado bastante bipolar, en algunos momentos estaba muy bien y al rato estaba tirada en la cama llorando.
Las emociones están cada día mas a flor de piel, y yo ya no soy capaz de gestionarlas, necesito calmar la mente, relajarme, no pensar, no sentir, pero eso es imposible. Por eso me dedico a encerrarme, salir a caminar cuando puedo, intento mantenerme distraída y olvidarme de todo, pero es complicado.
Son momentos difíciles y a veces las fuerzas flaquean un poco, pero es algo normal, solo necesito relajarme un poco y recobrar fuerzas para volver a estar bien. Con todo lo que he pasado estos meses en cuanto a problemas físicos, ahora que por fin tengo algo de paz en ese aspecto, y de haber aguantado, mi mente necesita reponerse.
Gracias, como siempre, por seguir aquí, por leerme.
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Espero leeros pronto y que paséis una feliz semana.
Hasta la semana que viene amigos lectores!


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